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Estudiantes de la UPY lanzan cruzada para proteger a los sectores más vulnerables en el entorno digital

Domingo, 22 de marzo de 2026

Ucú, Yucatán, a 22 de marzo de 2026

Número de comunicado: 26-470

Estudiantes de la UPY lanzan cruzada para proteger a los sectores más vulnerables en el entorno digital

La Cruzada por la Inclusión Digital promueve el uso seguro de la tecnología entre personas adultas mayores, comunidades rurales y población en situación de vulnerabilidad.

La organización Threat Trackers, integrada por estudiantes de Ciberseguridad de la Universidad Politécnica de Yucatán (UPY), lanzó el proyecto social Cruzada por la Inclusión Digital, con el objetivo de contribuir a que la tecnología deje de ser un riesgo para los sectores más vulnerables y evitar que el efecto de enfriamiento digital segregue a personas adultas mayores, comunidades rurales y otros grupos en condición de vulnerabilidad.

El líder de Threat Trackers, Fernando Ricardo Castillo Contreras, calificó el proyecto como ambicioso, al señalar que busca construir un sentido común de seguridad digital que permita a las personas desenvolverse con mayor protección en la red, en un contexto en el que lo análogo pierde terreno y ya no basta con aprender a usar un teléfono celular, sino que también es necesario saber cómo protegerse.

En la era digital, apuntó, lo que para algunas personas representa modernidad, para otras significa una barrera de exclusión invisible pero implacable, especialmente para quienes aún enfrentan dificultades para adaptarse a su uso.

Planteó, por ejemplo, qué ocurre cuando el banco en el que una persona cobra su pensión cierra la ventanilla física y la obliga a utilizar una aplicación que no entiende, o cuando trámites esenciales, como los relacionados con servicios públicos o incluso con la participación ciudadana, se trasladan a un entorno digital inaccesible para parte de la población.

Bajo esa premisa, explicó, surge la Cruzada por la Inclusión Digital, una iniciativa impulsada por Threat Trackers, organización conformada también por Emiliano Javier Urrea Mariño, Dana Gabriela López Chan, Julio David Márquez Arjona, Ari González Aguilar, Ángel Solís Pérez, Isabella Morales Barrera y Ricardo Daniel Horta Sánchez.

El proyecto, indicó, busca reducir la brecha de desconocimiento que hoy deja fuera del sistema a miles de personas y las expone a un aumento de ataques cibernéticos.

Castillo Contreras advirtió sobre un fenómeno conocido como chilling effect o efecto de enfriamiento, ocasionado por la transición forzada de lo físico a lo digital, y señaló que muchas personas están dejando de usar la tecnología porque les genera estrés o miedo, o porque se sienten vulnerables ante la delincuencia.

Explicó que, si una persona no entiende cómo funciona un dispositivo y además escucha que a través de él pueden robarle dinero o extorsionarla, opta por aislarse, lo que no representa un avance, sino una nueva forma de segregación.

Agregó que, mientras una persona especialista puede explicar conceptos como el phishing, para alguien que vive en una comunidad rural o para una persona adulta mayor esos términos resultan ajenos y solo aumentan su inseguridad.

En ese sentido, consideró importante dejar de lado el lenguaje excesivamente técnico y utilizar expresiones más claras y cercanas, que permitan a todas las personas comprender de forma sencilla cómo ingresar al entorno digital, especialmente en el caso de personas adultas mayores y habitantes de comunidades rurales.

Detalló que el programa se adapta a cada contexto, por lo que busca capacitar tanto en zonas urbanas como en comunidades mayahablantes, reconociendo el valor del lenguaje, así como de los usos y costumbres, como factores fundamentales para romper el miedo a la tecnología.

Indicó que es justamente ahí donde el blindaje colectivo cobra relevancia, pues puede construirse un sentido común digital similar al que ya existe en la vida diaria, como evitar sitios inseguros o cerrar la puerta con llave.

La inclusión digital, puntualizó, no es un lujo, sino una necesidad democrática. Advirtió que, si un grupo en situación de vulnerabilidad no sabe utilizar las herramientas digitales, pierde su voz frente a las legislaturas y al gobierno, de modo que solo quedan representadas las personas que dominan ese entorno.

Aseguró que la meta es lograr que una comunidad de mil personas en una comisaría alejada pueda identificar un enlace fraudulento con la misma naturalidad con la que reconoce a una persona extraña en su localidad.

Finalmente, resaltó que la Cruzada por la Inclusión Digital no busca que todas las personas se conviertan en programadoras, sino que nadie sea víctima, es decir, devolverle una dimensión humana a una tecnología que, en su carrera por la eficiencia, parece haber dejado atrás a quienes más apoyo necesitan.

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