Mérida, Yucatán, 18 de septiembre de 2026
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Mujer de Teya convierte el urdido de hamacas en sustento para su familia

Viernes, 18 de septiembre de 2026

Teya, Yucatán, a 18 de septiembre de 2026

Número de comunicado: 26-1523

Mujer de Teya convierte el urdido de hamacas en sustento para su familia

El Programa de Apoyo a la Mujer Rural y Grupos Vulnerables ha beneficiado a dos mil 14 artesanas con equipo y maquinaria para respaldar sus actividades productivas y generar mayores oportunidades de ingreso.

Martha Collí Brito aprendió de su madre a urdir hamacas como parte de una tradición familiar que, con el paso de los años, también se convirtió en una alternativa para obtener ingresos y sostener su economía. Tras enviudar, la habitante de Teya comenzó a dedicar más tiempo a este oficio y encontró en su trabajo artesanal una forma de salir adelante.

Sin embargo, la falta de recursos para comprar materiales limitaba sus posibilidades de mantener la producción, hasta que recibió hilos y un bastidor, adquiridos con recursos del Programa de Apoyo a la Mujer Rural y Grupos Vulnerables, que opera el Gobierno del Renacimiento Maya a través de la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder), para respaldar sus actividades productivas.

Con estas herramientas, Collí Brito pudo continuar con la elaboración de hamacas y generar ingresos a partir del conocimiento que heredó de su madre, al tiempo que mantiene vigente una actividad artesanal ligada a la vida rural de Yucatán. Hoy, a sus 59 años, vende cada pieza a un precio promedio de mil 200 pesos y reinvierte parte de esos recursos en nuevos materiales.

"Es primera vez que me dan este tipo de apoyo; antes no tenía para comprar los hilos, pero hoy me siento contenta porque así puedo trabajar, vender las hamacas y tener un dinero extra. Le agradezco al Gobernador Joaquín Díaz Mena por apoyarme y regalarme los hilos", señaló Collí Brito al explicar cómo este respaldo le permite mantener activa su producción.

La artesana agregó que la respuesta de quienes adquieren sus hamacas también la motiva a continuar con este trabajo. "Cuando yo termino las hamacas, las compran. Incluso ya me están pidiendo más. Me da felicidad porque reconocen mi trabajo y valoran los diseños que hago", expresó, al compartir que la demanda de sus piezas le permite dar continuidad a esta actividad.

La experiencia de Martha forma parte del alcance del Programa de Apoyo a la Mujer Rural y Grupos Vulnerables, que respalda a mujeres de zonas rurales y personas en situación de vulnerabilidad para desarrollar actividades productivas, generar ingresos y ampliar sus oportunidades económicas; mediante este esquema, dos mil 14 mujeres artesanas han recibido equipo y maquinaria.

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