Entorno Internacional

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Durante el año 2006 la economía mundial continuó el crecimiento sostenido observado en los últimos tres años, con un crecimiento del 4.9%, en los mismos términos que el registrado en 2005, pero ligeramente inferior al estimado para 2006, en función de la disminución del crecimiento económico en Norteamérica.

Esto significa que la economía global se encuentra en una fase de expansión no registrada desde los años 70´s.

El fuerte motor de la economía global lo conforma el mercado asiático, como un fuerte demandante de materia prima y a partir de 2006 como un mercado de consumo en crecimiento importante. Ahora buena parte de las utilidades se ubicaron en un fenómeno raro en el entorno económico en las materias primas y en la comercialización; bajando las utilidades del sector industrial, pero no así su producción.

En los últimos tres años, el mercado global esta siendo dominado por los precios de los insumos, que ante una demanda creciente de materia prima, los precios han alcanzado niveles significativos, pero su crecimiento acelerado parece comenzar a estabilizarse.

Así el precio del petróleo reportó en 2006 un crecimiento del 26.2%, si bien un crecimiento menor al del año anterior, aún preocupante. Al cierre del año, gracias a los acuerdos de la OPEP y un mercado más controlado y planificado, el incremento llegó a niveles mínimos, comenzando un periodo de estabilización controlada.

El mayor crecimiento en la actividad económica se observa en las llamadas “economías emergentes”, principalmente en Asia Europa del Este y América Latina. Por su parte, las llamadas “economías OECD” sostienen su crecimiento (3.1%) en su participación en los mercados emergentes.

Sobresale en el año 2006 el inicio de la estabilización del crecimiento en los precios de los metales y los energéticos, pero en niveles importantes aún; pero la aceleración de precios en “comodities” agrícolas y pecuarios, sin alcanzar niveles preocupantes.

Los cambios climatológicos influyen demasiado en la producción de hidrocarburos y productos agropecuarios, dándole mayor volatilidad a los mercados de derivados.

Este fenómeno se debe en una parte al incremento en la demanda mundial y en otra al nuevo enfoque tecnológico industrial de los insumos agrícolas y pecuarios (etanol, bioenergía, procesos industriales de alimentos, etc.).

Ante este hecho, los mercados de derivados cobran mayor importancia en el mercado global, al cuadriplicar sus operaciones en 2006 y posicionarse como un tema de economía global también en los mercados emergentes.

La economía de los Estados Unidos de Norteamérica observó en 2006 una desaceleración, principalmente en el segundo semestre, al cerrar el año con un crecimiento del 3.2%. Se estima para el año 2007 un crecimiento en los Estados Unidos de Norteamérica del 2.5 por ciento.

Así el indicador de inicio en construcción de vivienda se redujo en un 13.1%, la inversión privada solo creció en 1.0%, el gasto en consumo solo creció 2.9% y el gasto en bienes duraderos disminuyó en 0.1 por ciento.

Por el contrario la producción industrial y la rentabilidad de la misma se han ido incrementando, gracias en su mayor parte al sostenerse del crecimiento y mayor participación en el mercado externo, que ha permitido mantener a flote a la economía más poderosa del mundo.

Este fenómeno propició incertidumbre en la Reserva Federal de los Estados Unidos de Norteamérica y por consiguiente un incremento en sus tasas de interés y un debilitamiento del dólar americano.

Si bien el desarrollo de la economía norteamericana no puede ser calificada como recesión, si es señalada como una “caída aterrizada” por diversos analistas económicos.

En América Latina, el año 2006 fue positivo para México, Argentina, Brasil, Chile y Venezuela.

En el caso de Chile, el incremento del precio del cobre le generó mayores divisas, que fueron canalizadas a un fondo para el ahorro de ingresos excedentes que permite estabilizar el gasto público, con una inflación ligeramente superior a su crecimiento económico.

El resto de los países utilizaron sus ingresos excedentes por metales y derivados del petróleo en gasto público, que generó ligeras espirales inflacionarias superiores a su crecimiento económico.

La inversión extranjera directa sigue sin incrementarse en América Latina, que pierde peso en el mercado global, por falta de condiciones estructurales para su atracción.

Por su parte Asia Emergente sigue siendo el motor económico global, al cerrar el año China con un crecimiento superior al estimado, reportando un 13.1% de crecimiento anualizado en su economía.

La India sigue su camino de crecimiento al cerrar el año con un incremento del 8.3% en su desarrollo. Por su parte el resto de los mercados asiáticos reportan un crecimiento lejano a China y la India (4.5 a 5.5 por ciento); pero muy superior a otras economías emergentes.

El mercado Europeo observó uno de sus mejores años, al cerrar 2006 con un crecimiento del 3.6% y una inflación controlada en 2.2%. Es la primera ocasión en la existencia de la zona Euro que su crecimiento supera a la inflación y la moneda se consolida como una de las más fuertes del mundo.

Sobresale el crecimiento en Alemania, por la entrada en vigor de su nuevo régimen fiscal y los efectos de la organización de la copa del mundo; así como un incremento en el consumo en toda Europa y el crecimiento sostenido de las llamadas “nuevas economías Euro”.