1.- Gobierno para el Cambio

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Al cierre del ejercicio fiscal 2005 ha transcurrido más del 70% del periodo constitucional de esta administración estatal. Muchas de las demandas de la sociedad en cuanto a la forma de gobernar hoy se encuentran saldadas, se han sentado importantes bases para hacer del Gobierno un organismo de servicio, moderno, eficiente y sobre todo transparente y respetuoso de la ley.

Ahora, la función pública no se concibe sin la participación ciudadana, son los grupos sociales organizados quienes vigilan, critican u orientan la actuación pública; el divorcio sociedad-gobierno no es benéfico para ningún pueblo que aspire al desarrollo.

En este sentido, de acuerdo a lo mandado por el Plan Estatal de Desarrollo, el estricto apego a derecho y el fomento a la participación social, constituyen las premisas básicas de nuestra administración estatal.

Un Gobierno de Cambio no debe ser medido por la cantidad de obras y acciones que se ejecutan; sino por las oportunidades que se brindan a las personas de ejercer sus derechos y responsabilidades en un marco de respeto y libertad. El desarrollo de las personas y las comunidades, nuestra razón de ser como gobierno, no se puede dar, sin que seamos un gobierno que aliente el que sean las personas y las comunidades quienes dibujen el estado de desarrollo que juntos construiremos, pero sobre todo, que como gobierno seamos los primeros en cumplir las reglas del juego.

Solo así, con legalidad y participación social, podemos ser un gobierno innovador, eficiente y moderno.

Hoy, Yucatán cuenta con un gobierno diferente, que ha cambiado y girado en torno a la sociedad, que es vigilado y criticado, que no oculta información; un gobierno al que se le exige duramente y con libertad. Solo así, el gobierno podrá ser mejor en cada momento y abandonar los viejos espejismos de la autoridad todopoderosa e infalible, para ser un gobierno de personas, con aciertos y errores, pero sobre todo con capacidad de mejora y crecimiento.